El Perú atraviesa una etapa de temperaturas extremadamente elevadas, con registros que en el año 2026 ya superan los 35 °C en distritos de Lima y otras localidades costeras. Este fenómeno se ve agravado por el calentamiento de las aguas del mar y la influencia del Niño Costero, lo que ha llevado a que se emitan alertas por calor extremo en varias zonas del país. Los expertos advierten que el impacto de estas condiciones no solo afecta el entorno, sino que también tiene repercusiones en la salud pública.
En respuesta a esta situación, el Ministerio de Salud (MINSA) ha elaborado una guía técnica destinada a mitigar los efectos de las altas temperaturas, que son atribuibles tanto al fenómeno climático como al cambio climático global. Las proyecciones indican que estas condiciones podrían aumentar el riesgo de muertes asociadas a golpes de calor y otras complicaciones derivadas de la deshidratación, dado que se prevé que las temperaturas alcancen hasta los 40 °C en ciertas áreas.
Las autoridades enfatizan la importancia de la prevención, especialmente entre grupos vulnerables como niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas. La especialista Mayumi Kamego explicó que la falta de hidratación durante períodos de calor provoca la pérdida de agua y electrolitos a través del sudor, afectando gravemente funciones vitales. En casos de deshidratación moderada, tanto en niños como en ancianos, el riesgo de sufrir un golpe de calor se incrementa considerablemente, lo que puede llevar a una emergencia médica de alta mortalidad si no se actúa rápidamente.



