El conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa sin tregua, alcanzando ya dos semanas desde su inicio el 28 de febrero de 2026. En este contexto, las hostilidades entre las naciones han vuelto a enfocar la atención en la infraestructura petrolera, mientras que la presión sobre los mercados energéticos se incrementa significativamente.

La situación se complica tras la muerte de dos altos funcionarios de seguridad iraníes a manos de Israel, además de los ataques lanzados por Teherán contra países del Golfo. Esta escalada de violencia ha llevado a la federación de fútbol de Irán a entablar conversaciones con la FIFA, considerando la posibilidad de que sus partidos del Mundial 2026 no se realicen en Estados Unidos, sino en México, debido a las preocupaciones sobre la seguridad de sus jugadores.

Un ataque con proyectil en la embajada estadounidense en Bagdad dejó una nube de humo visible desde varios puntos de la capital, en medio de una madrugada marcada por bombardeos y un aumento de la violencia que reaviva la inquietud sobre la seguridad en la región. A su vez, los precios del petróleo en Medio Oriente han alcanzado niveles históricos, lo que impacta en los mercados internacionales, especialmente en sectores como la industria automotriz, que depende en gran medida de la logística global.