Colombia ha registrado un notable incremento en los precios de la vivienda, ubicándose entre los países de la OCDE con el mayor aumento en la última década. Desde 2015, el valor de los hogares ha crecido un 53%, lo que ha generado una presión significativa sobre los hogares de menores ingresos, que se ven obligados a destinar una mayor proporción de sus salarios al alquiler y la compra de vivienda.
Este incremento se atribuye a una serie de factores, incluyendo la baja oferta de viviendas, restricciones urbanísticas, el encarecimiento de los materiales de construcción y nuevas regulaciones. Como resultado, muchas familias tienen dificultades para cubrir otras necesidades esenciales, lo que agrava aún más la desigualdad social en el país.
El informe de la OCDE posiciona a Colombia como el sexto país del bloque con mayor aumento en los precios de la vivienda, con un índice de 153. Las ciudades principales, como Bogotá, Medellín y Barranquilla, enfrentan una intensa presión en el mercado inmobiliario. Las restricciones en el uso del suelo y los problemas de planificación urbana ralentizan la construcción de nuevos proyectos, lo que provoca una creciente brecha entre la oferta y la demanda de viviendas.



