El uso de expresiones coloquiales y del lunfardo se convirtió en una herramienta habitual para algunos embajadores extranjeros que buscan acercarse al público argentino. La británica Kristy Hayes, por ejemplo, solía describir una mala noticia como “un bajón”. Amador Sánchez Rico, representante de la Unión Europea, apelaba a frases como “ponerse la camiseta” y utilizaba la palabra “laburo”. En tanto, el estadounidense Marc Stanley aparecía en sus redes tomando mate y proponiendo “tomar un cafecito”.

Su sucesor en la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, Peter Lamelas, participó ayer de un seminario sobre energía organizado por AmCham, la cámara de comercio bilateral. Durante el encuentro, defendió de manera explícita su presión sobre la cooperativa patagónica CALF para que no contrate servicios de la empresa china Huawei.

Lamelas justificó su postura al afirmar que, en el país de origen de la compañía, “todo está controlado por el Partido Comunista chino”. CALF busca ampliar sus centros de datos con Huawei en la zona de Vaca Muerta, una de las áreas que concentra el interés de empresas estadounidenses para realizar inversiones en la Argentina.

En ese contexto, el embajador instó a la cooperativa a avanzar sin demoras con una alternativa y apeló nuevamente a una expresión popular: “No se duerman. Cocodrilo que se duerme es cartera”. Hasta el momento, no utilizó el giro “se le escapó la tortuga”, asociado en el texto a su excolega James Cheek.