Claudia Sheinbaum ha presentado una ambiciosa iniciativa de reforma electoral con el objetivo de estrechar la relación entre la ciudadanía de México y sus representantes. Esta propuesta, formalizada el 4 de marzo y divulgada en la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados, busca perfeccionar las instituciones democráticas y fomentar la confianza de la población en el sistema político.
En el documento que acompaña la exposición de motivos, se subraya que México se ha consolidado como una república democrática, federal y representativa, un principio que ha estado presente desde sus constituciones iniciales y ha sido reafirmado en momentos clave de su historia. La idea de soberanía popular, considerada la fuente primordial del poder, ha guiado los cambios institucionales a lo largo del tiempo, desde las propuestas de José María Morelos hasta las reformas del siglo XIX que separaron la Iglesia del Estado y promovieron la educación y libertad de expresión.
A pesar de los avances logrados, la dictadura de Porfirio Díaz marcó una etapa de retroceso en la democracia mexicana, donde la simulación de un gobierno democrático favoreció a intereses extranjeros y aumentó la desigualdad. Sin embargo, la Constitución Política de 1917, que incluyó derechos sociales en sus artículos 27 y 123, representó un hito en la historia nacional al consolidar la soberanía sobre los recursos naturales. La transición hacia un sistema político plural y democrático, iniciada en el siglo XX a través de reformas electorales, ha permitido avanzar hacia un respeto más profundo por la voluntad popular desde 2018, según Sheinbaum.



