El precio del petróleo alcanzó niveles récord el pasado viernes, marcando su valor más alto desde 2023, a medida que la tensión con Irán se intensifica. El barril de petróleo Brent se cotizó a USD 92,69, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) cerró en USD 90,90, reflejando un aumento significativo en medio de crecientes preocupaciones sobre posibles interrupciones en el suministro global.
El índice paneuropeo STOXX 600 registró una caída del 5,5% en la semana, la más grande en casi un año, con un descenso del 1% el viernes que lo llevó a niveles mínimos en más de dos meses. Las bolsas de Fráncfort y París sufrieron sus mayores caídas semanales desde abril, y Madrid experimentó su peor desplome en cuatro años. En contraste, el sector energético mostró un ligero avance del 0,8%, impulsado por el aumento en los precios del crudo.
La reacción del mercado se intensificó tras las declaraciones del ex presidente Donald Trump, quien afirmó que no se alcanzaría un acuerdo con Irán y que solo se contemplaba una rendición incondicional. Esto generó inquietud sobre la posibilidad de un conflicto prolongado, afectando tanto los precios de la energía como la confianza en las bolsas europeas. Con el cierre del estrecho de Ormuz, que canaliza cerca del 20% de la producción mundial de petróleo, la disponibilidad de crudo en los mercados internacionales se ve amenazada, lo que ha llevado a los compradores a buscar alternativas en medio de una creciente presión sobre el suministro.


