El campo de detención de Al Hol, ubicado en el noreste de Siria, ha llegado a su fin tras la reciente evacuación de mil familiares de exmiembros del Estado Islámico. La mayoría de los evacuados son mujeres y niños que vivieron en condiciones sumamente precarias en un lugar que llegó a albergar hasta 75.000 personas durante su mayor actividad, según han denunciado diversas organizaciones humanitarias internacionales.

Gonzalo Vargas Llosa, representante en Siria de ACNUR, estuvo presente durante la evacuación y acompañó a los últimos trasladados al nuevo campamento de Ak Burhan, situado cerca de Akhtarin, en la gobernación de Aleppo. Este proceso marca un cambio significativo en la custodia de los evacuados, que ha pasado de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) al gobierno sirio de Ahmed al Shara, en un contexto complicado de repatriación, especialmente hacia Irak.

Desde el control de Al Hol por parte del Estado Islámico en 2014 y su posterior liberación por las FDS en 2015, el campamento ha sido un símbolo de la crisis humanitaria en la región. Save the Children ha solicitado atención especial para los menores que han sido evacuados, enfatizando la necesidad de apoyo para su reintegración social y el acceso a servicios de protección infantil, tanto en Siria como en sus países de origen. Por otro lado, Human Rights Watch ha expresado su preocupación por los casi 6.000 detenidos repatriados a Irak, quienes podrían enfrentarse a graves violaciones de derechos humanos durante su proceso judicial.