La Federación de Empresarios del Transporte de Carga (Fedetranscarga) expresó su gran inquietud ante el cierre total de la Autopista Medellín-Bogotá en el tramo que va de Santuario a Caño Alegre, en la jurisdicción de San Luis, Antioquia. Este cierre se produjo debido a un deslizamiento que sepultó aproximadamente 60.000 metros cúbicos de tierra desde la madrugada del martes 24 de febrero.
El organismo destacó que esta ruta es esencial para el transporte de carga en Colombia y su interrupción está afectando la movilidad entre el centro y el noroccidente del país, lo que repercute en el suministro de alimentos, insumos industriales y mercancías diversas. “Este corredor no solo es importante a nivel regional, sino que también es un pilar fundamental de la logística nacional”, señalaron en su comunicado.
Fedetranscarga advirtió que la paralización de esta vía no solo incrementa los tiempos de viaje y obliga a desviar el tráfico por rutas alternativas más largas, sino que también eleva los costos operativos en combustible y peajes. La federación estimó que cada día de cierre podría representar pérdidas que ascienden a miles de millones de pesos, afectando tanto a transportistas como a empresas y consumidores. Además, la congestión en rutas con menor capacidad ha generado demoras adicionales, complicando aún más la situación en un contexto climático que demanda atención constante.
Por tal motivo, Fedetranscarga hizo un llamado al Gobierno Nacional y a las agencias competentes para que se priorice la remoción de escombros y la estabilización de la ruta, así como la comunicación clara sobre el progreso de las labores y la implementación de medidas preventivas que eviten futuros incidentes. El gremio aseguró que estará monitoreando la situación de cerca y mantendrá informados a sus afiliados sobre cualquier novedad.



