Investigadores de la Universidad de Texas A&M han realizado un experimento innovador al cultivar garbanzos en un entorno que simula las condiciones de la Luna. Este avance, respaldado por la NASA, abre nuevas posibilidades para la agricultura en el espacio, fundamental para el sustento de astronautas en misiones prolongadas.
Los científicos utilizaron un tipo de suelo artificial, denominado regolito, que fue creado en laboratorio y replica la composición del suelo lunar. La combinación de este material con vermicomposta y hongos específicos resultó clave para el crecimiento de los garbanzos, que tradicionalmente requieren climas secos y suelos bien drenados para prosperar.
Este experimento, publicado en la revista Scientific Reports, plantea la posibilidad de que en el futuro los astronautas puedan cultivar sus propios alimentos en la Luna, lo que podría diversificar su dieta y reducir la dependencia de los suministros transportados desde la Tierra. Aunque el regolito lunar contiene minerales beneficiosos, también presenta desafíos como la presencia de metales pesados, lo que hace que la investigación sobre el cultivo en el espacio sea aún más relevante.



