La ciudad costera de Zhuhai, conectada a Hong Kong a través de un impresionante puente y túnel de 55 kilómetros, se ha convertido en un punto clave para muchos habitantes de Hong Kong. Algunos lo utilizan para visitar el Chimelong Ocean Kingdom, un parque temático que alberga un tiburón ballena y diversas atracciones. Sin embargo, otros lo hacen por razones más prácticas: buscan llenar sus tanques de nafta a precios mucho más bajos que en la ciudad vecina, haciendo que el viaje sea económicamente beneficioso.

La estructura de precios del combustible en China continental ha ayudado a mitigar las oscilaciones del mercado internacional, protegiendo así a la población de los efectos derivados de la guerra en Irán, que ha complicado el transporte de petróleo en el estrecho de Ormuz. Ante esta situación, las autoridades chinas han implementado medidas de emergencia, incluyendo la prohibición de exportaciones de combustibles refinados como gasolina y diésel. Además, algunas refinerías independientes en la provincia de Shandong están procesando crudo iraní, que aún puede llegar al país.

La creciente demanda energética de China es uno de los principales factores de su vulnerabilidad, ya que consume más energía que Estados Unidos, Rusia e India juntos. Aunque el país produce más petróleo que Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, su consumo supera su producción, lo que lo obliga a depender de importaciones, principalmente de Oriente Medio. La guerra y el bloqueo en el estrecho de Ormuz han afectado gravemente el suministro de petróleo, complicando aún más la situación energética de la nación asiática.