La Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció la semana pasada la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas de petróleo, marcando un hito en la historia de este tipo de decisiones. Este movimiento busca aliviar la presión sobre los precios del crudo en un escenario caracterizado por fluctuaciones severas y tensiones geopolíticas en Oriente Medio. En este contexto, Estados Unidos se ha comprometido a liberar 172 millones de barriles, mientras que España aportará 11,5 millones.
El precio del petróleo Brent, que sirve como referencia en Europa, registró una caída cercana al 2% en las primeras horas de negociación, situándose ligeramente por encima de los 101 dólares antes de la apertura de las bolsas europeas. Este valor es notablemente superior a los 72 dólares que se mantenía antes de la ofensiva militar estadounidense e israelí contra Irán. Por su parte, el crudo West Texas Intermediate (WTI) en el mercado estadounidense se fijó en 92,73 dólares el barril, con una caída de alrededor del 3%. El día previo, el Brent cerró en 103 dólares y llegó a tocar los 100 dólares durante la jornada, antes de una leve recuperación.
La creciente tensión en el estrecho de Ormuz, un punto vital por donde transita aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo, ha impactado directamente en los precios del crudo. Diversos ataques a embarcaciones en la región han llevado a una casi paralización del tráfico marítimo, lo que ha llevado a los países productores del Golfo a reducir su producción. Esta situación también ha incrementado los precios del petróleo y del gas natural, afectando de manera significativa el suministro internacional de fertilizantes y gas natural licuado. En medio de estas tensiones, el presidente de Estados Unidos ha expresado su descontento con la falta de apoyo de sus aliados europeos en la misión de reabrir el tránsito en Ormuz, destacando la importancia de la cooperación internacional en tiempos de crisis.



