En medio de un incremento significativo en la crisis humanitaria en Oriente Próximo, la ministra de Asuntos Sociales de Líbano, Hanin el Sayed, reveló que más de 83.000 personas han sido obligadas a abandonar sus hogares en los primeros días del conflicto armado. Este éxodo ha sido acompañado por la apertura de 399 refugios, aunque organizaciones locales estiman que el número total de desplazados ya supera los 180.000. El reciente enfrentamiento ha desatado una oleada migratoria sin precedentes en la región, intensificando aún más la situación crítica que atraviesan muchas comunidades.
De acuerdo con datos proporcionados por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), alrededor de 100.000 personas dejaron Teherán en las 48 horas posteriores al ataque sorpresivo realizado por fuerzas de Estados Unidos e Israel. Este organismo ha alertado sobre el “deterioro notable” de las condiciones humanitarias en la región, que ya contabilizaba 24,6 millones de desplazados y personas que han regresado a sus países antes del inicio de esta nueva escalada de violencia. Informes policiales indican que entre 1.000 y 2.000 vehículos han salido diariamente de la capital iraní, muchos de ellos con destino al norte del país, impulsados por el miedo a una intensificación del conflicto.
La escalada militar también ha afectado a Líbano, donde se han registrado enfrentamientos entre el ejército israelí y la organización Hezbolá. Como resultado de estos choques, aproximadamente 10.000 sirios y cerca de 1.000 libaneses se han visto forzados a abandonar sus hogares en las zonas del sur del país, desplazándose hacia Damasco. Las autoridades libanesas han instado a los residentes del sur a trasladarse a otras regiones, mientras la infraestructura de acogida se encuentra cada vez más desbordada. ACNUR continúa advirtiendo sobre la necesidad urgente de establecer medidas de protección y asistencia para las miles de personas que han quedado en situación de vulnerabilidad debido a este conflicto.



