La economía de Centroamérica se encamina a cerrar el año con perspectivas positivas, con un crecimiento proyectado del Producto Interno Bruto (PIB) de la región del 3.2%. Esta proyección, que incluye a la República Dominicana, ha sido elaborada por ADEN International Business School y refleja una recuperación en medio de un entorno internacional complicado, caracterizado por la inestabilidad de los mercados y retos persistentes en productividad y desigualdad.

A pesar de los altos intereses y las tensiones en las cadenas de suministro, la región ha demostrado una notable capacidad de adaptación ante la volatilidad global. Según el informe “Tendencias económicas de la región centroamericana y El Salvador 2025-2026”, la inflación ha comenzado a estabilizarse, alcanzando un promedio interanual del 2.6% tras los picos inflacionarios de años anteriores. En particular, El Salvador se destacó por tener una de las tasas de inflación más bajas, situada en el 0.91%, lo que favorece la confianza tanto de consumidores como de inversores.

El crecimiento del PIB regional se debe en gran parte a la expansión del sector servicios, la recuperación del turismo postpandemia y el flujo de remesas, que son fundamentales para el consumo interno en países como Guatemala, Honduras y El Salvador. En estos países, las remesas representan más del 20% del PIB. Además, Costa Rica y Panamá siguen liderando en la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED), beneficiándose de su posición geoestratégica y de la reconfiguración de las cadenas de suministro, lo que les ha permitido atraer proyectos de alto valor agregado. Por su parte, El Salvador ha mostrado un sólido crecimiento impulsado por la inversión en sectores como la construcción y los servicios, consolidando su modelo de seguridad y digitalización.