El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú ha determinado que el debate presidencial de 2026 se llevará a cabo de manera completamente presencial. Esta decisión deja a Vladimir Cerrón, actual candidato de Perú Libre y prófugo de la justicia, en una situación complicada, ya que deberá salir de su escondite si desea participar en este evento electoral. Roberto Burneo, presidente del JNE, aclaró que el reglamento, acordado por consenso entre las distintas agrupaciones políticas, excluye cualquier opción de conexión virtual y prohíbe la sustitución por parte de candidatos vicepresidenciales.

El debate está programado para llevarse a cabo en dos etapas, del 23 al 25 de marzo y del 30 de marzo al 1 de abril, en el Centro de Convenciones de Lima. Según el sorteo realizado por el JNE, Perú Libre participará el 24 de marzo, junto a otros partidos como Juntos por el Perú, Somos Perú y Fuerza y Libertad. Cada jornada contará con la presencia de 12 candidatos organizados en bloques de tres, quienes expondrán sus propuestas a partir de las 20:00 horas.

Este formato de debate incluirá cuatro segmentos. En el primero, los participantes tendrán un minuto para presentar sus ideas y dos minutos y medio para intercambiar preguntas. El segundo bloque se enfocará en las inquietudes de la ciudadanía, con preguntas recolectadas de diversas regiones, mientras que el tercer bloque abordará un tema central. Finalmente, en el cuarto segmento, cada candidato podrá ofrecer un mensaje conclusivo de un minuto. El debate del 24 de marzo se centrará en temas como la seguridad ciudadana y la lucha contra la corrupción, mientras que la segunda jornada tocará áreas como empleo y educación. La transmisión será realizada por JNE Media y moderada por Tatiana Alemán y Pedro Tenorio, garantizando acceso a la ciudadanía.

La exigencia de presencia física impuesta por el JNE plantea un gran desafío para Cerrón, quien enfrenta una orden de prisión preventiva por presunto lavado de activos y vínculos con organizaciones criminales. La autoridad judicial ha señalado que su situación actual lo excluye de los requisitos necesarios para participar en el debate, y el reglamento electoral no contempla excepciones para candidatos bajo investigación. A pesar de sus críticas a esta medida, que considera un retroceso en la era digital, el JNE ha mantenido su postura sobre la presencialidad como una condición ineludible para el debate.