El cáncer de vulva es un tipo de tumor poco común que se origina en los tejidos externos de los genitales femeninos. Aunque representa una pequeña parte de los cánceres ginecológicos, su detección temprana es fundamental para mejorar las posibilidades de tratamiento y recuperación.

La vulva comprende diversas estructuras, incluyendo los labios mayores y menores, el clítoris y la abertura vaginal. Este cáncer puede desarrollarse en cualquiera de estas áreas, siendo los labios mayores los más afectados. Si bien generalmente afecta a mujeres mayores, también puede presentarse en jóvenes, especialmente en aquellos casos donde existen factores de riesgo asociados.

Aunque no siempre se puede identificar una única causa del cáncer de vulva, se han señalado diversos factores que incrementan la probabilidad de desarrollar esta enfermedad. La infección por el virus del papiloma humano (VPH) es uno de los principales riesgos, ya que esta infección de transmisión sexual puede provocar cambios en las células de la piel de la vulva que, con el tiempo, pueden derivar en cáncer. Otros factores de riesgo incluyen la edad, enfermedades cutáneas crónicas como el liquen escleroso, el tabaquismo y un sistema inmunitario debilitado. Los síntomas más comunes incluyen bultos, llagas, picazón persistente y cambios en el color de la piel, por lo que es crucial consultar a un médico ante la aparición de estos signos.