Canadá está llevando a cabo una importante inversión en la construcción de una nueva generación de rompehielos de alta tecnología, con el objetivo de fortalecer su presencia en el Ártico, una región cada vez más estratégica en el contexto de tensiones geopolíticas. Este nuevo buque se está fabricando en un amplio hangar en un astillero de North Vancouver, donde los trabajadores se encuentran en plena actividad, dando forma a largas vigas metálicas que conformarán la estructura del navío.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, quien se encuentra de visita en Noruega para observar ejercicios militares en el Ártico que involucran a tropas de 14 países de la OTAN, ha subrayado la importancia del extremo norte del país en su agenda. "Canadá es y siempre será un país ártico", declaró Carney, quien también destacó la necesidad de fortalecer la colaboración en defensa con sus aliados en la región ante nuevas amenazas, especialmente las que surgen de las ambiciones de Rusia.

El deshielo del casquete polar está abriendo nuevas rutas marítimas y facilitando el acceso a recursos naturales que antes eran difíciles de alcanzar. Esto ha convertido a las capacidades de navegación en el Ártico en un aspecto crucial para Canadá, que busca reafirmar su posición como líder en la construcción de rompehielos. Actualmente, se encuentran en construcción dos buques, cada uno con un costo que supera los 3.000 millones de dólares canadienses, y se espera que el primero esté listo para 2032. Esta modernización de la flota es esencial para garantizar la soberanía y seguridad marítima en las aguas árticas, en un contexto donde las relaciones con Estados Unidos también añaden un nivel de complejidad a la situación.