El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha señalado que no se puede descartar la posibilidad de que su país participe militarmente en el conflicto en Medio Oriente, el cual se ha intensificado tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que resultó en la muerte del líder supremo iraní, Ali Khamenei.
Durante su visita a Australia, Carney fue consultado en Canberra sobre la eventual intervención canadiense, a lo que respondió que la participación nunca puede ser completamente descartada, aunque la consideró una cuestión hipotética. Reiteró el compromiso de Canadá de apoyar a sus aliados y aseguró que la defensa de los ciudadanos canadienses es la prioridad número uno.
El primer ministro, quien también se pronunció en contra de los ataques a Irán calificándolos de incompatibles con el derecho internacional, reafirmó el apoyo de Canadá para prevenir que el régimen iraní obtenga armas nucleares. Carney instó a la desescalada del conflicto y destacó la importancia de la colaboración entre naciones de mediana potencia, como Canadá y Australia, para influir en un nuevo orden internacional de manera equitativa y con respeto a los derechos humanos.



