Ubicada entre las montañas del Pirineo Oriental y la costa mediterránea, la localidad de Camprodon se ha convertido en un ícono de Cataluña. Conocido como 'la pequeña Suiza', este pintoresco pueblo ha atraído desde el siglo XIX a veraneantes adinerados, gracias a su entorno alpino y su belleza natural. El valle que lo rodea, donde se encuentran las comarcas de Garrocha y Ripollés, ofrece vistas impresionantes, destacando su arquitectura tradicional y un valioso patrimonio románico.

Entre los edificios emblemáticos de Camprodon se encuentra el puente Nuevo, que cruza el río Ter y data del siglo XII, símbolo de la localidad por excelencia. Sin embargo, el monasterio benedictino de Sant Pere, erigido en el siglo X, es el verdadero exponente de la arquitectura románica del área, complementado por un claustro de notable interés. También se puede admirar la iglesia de Santa María, un templo gótico del siglo XIV que resalta en el paisaje urbano, mostrando la influencia del gótico en la arquitectura religiosa de la región.

Aparte de su rica historia y su impresionante arquitectura, Camprodon se ha destacado en el ámbito de la repostería gracias a la familia Birba. Fundada a finales del siglo XIX, esta tradición pastelera comenzó con un pequeño negocio que, tras adaptarse a las necesidades del mercado, empezó a producir galletas, convirtiéndose en el producto insignia de la localidad. Hoy, estas galletas son un símbolo de la identidad de Camprodon y su legado continúa vivo a través de generaciones de maestros pasteleros.