La situación en el barrio de Campodón, ubicado en Alcorcón, ha llegado a un punto crítico donde sus residentes se sienten completamente desatendidos por las autoridades locales. Fundado a finales de la década de 1960, este vecindario se encuentra a una considerable distancia del centro de Alcorcón, lo que ha generado un creciente descontento entre sus habitantes. A tan solo cinco kilómetros del ayuntamiento y a más de cuatro del primer centro de salud, la desconexión con la administración local se ha vuelto palpable, llevando a más de la mitad de sus mil habitantes a firmar una solicitud para cambiar su estatus y pasar a formar parte de Villaviciosa de Odón.
La decisión de los vecinos responde a una lógica de cercanía. Villaviciosa de Odón se encuentra a solo tres kilómetros de Campodón, lo que facilitaría el acceso a servicios esenciales como el transporte público, centros educativos y de salud. Además, la proximidad de los recursos comunitarios, como el cuartel de la Guardia Civil y el parque de bomberos, se presenta como un argumento sólido para considerar la unión a este municipio más cercano. "Para ellos sería relativamente sencillo incorporarnos, es prácticamente ampliar tres calles más", bromea Sergio Delgado, un residente que ha sido portavoz del malestar colectivo.
Los problemas de infraestructura y servicios básicos en Campodón son evidentes. Los habitantes han denunciado el estado deplorable de las calles, con aceras levantadas y un evidente abandono de los espacios públicos. La recolección de basura es irregular, y muchos se ven obligados a pagar tarifas más altas por el transporte público debido a la ubicación remota del barrio. Esta situación ha llevado a los vecinos a intentar comunicarse con el Ayuntamiento de Alcorcón para exigir mejoras, pero sus reclamos a menudo caen en saco roto, generando una sensación de frustración y abandono.
Delgado, quien se mudó a Campodón hace siete años buscando tranquilidad, describe la realidad del barrio con una mezcla de tristeza y resignación. "Cuando llegas, parece que estás en un pueblo medio abandonado. La falta de inversión en infraestructura es clara; paseando por el resto de Alcorcón, las calles están limpias y bien cuidadas, mientras que aquí la dejadez es evidente", expresa. Este contraste ha intensificado el deseo de los residentes de unirse a un municipio que les ofrezca una mejor calidad de vida.
Esta situación no siempre fue así. En sus inicios, Campodón contaba con su propia entidad urbanística de conservación, la cual se encargaba del mantenimiento del barrio. Sin embargo, en 2014, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) dictó una resolución que obligó a ambos municipios a asumir el mantenimiento, y mientras que Villaviciosa parece haber respondido adecuadamente, Alcorcón ha dejado a Campodón en un estado de abandono. "La ausencia de servicios es total; incluso las áreas ecológicas han terminado convertidas en vertederos por la falta de recolección de desechos", denuncia Delgado.
Ante esta situación insostenible, los vecinos de Campodón han decidido hacer escuchar su voz. Han comunicado su deseo de cambiar de jurisdicción a los ayuntamientos de Alcorcón y Villaviciosa de Odón, así como a la Comunidad de Madrid. El cambio de estatus no solo representa una búsqueda de mejor calidad de vida, sino también un grito de protesta ante la desidia de un gobierno que no parece escuchar las necesidades de sus ciudadanos. En un contexto donde la cercanía geográfica podría traducirse en una mejor calidad de servicios, la decisión de los residentes de Campodón plantea interrogantes sobre la gestión municipal y la importancia de la atención a las demandas de las comunidades.
Esta situación en Campodón es un reflejo de un problema más amplio que enfrenta muchas comunidades en el área metropolitana. La desconexión entre las autoridades y los vecinos se manifiesta en la falta de atención a los problemas cotidianos, y la decisión de los habitantes de Campodón de buscar un cambio es un llamado de atención para que se priorice el bienestar de todos los ciudadanos, sin importar su ubicación geográfica. La lucha por la dignidad y el acceso a servicios básicos es un derecho que no puede ser ignorado por las administraciones locales.



