El próximo 8 de marzo, millones de ciudadanos colombianos se dirigirán a las urnas para elegir a los nuevos miembros del Congreso de la República, quienes ejercerán funciones durante el periodo 2026-2030. Estas elecciones no solo definirán la composición política del Legislativo, sino que también renovarán a quienes ocupan uno de los puestos mejor pagados del sector público en el país: senadores y representantes a la Cámara.

Hasta el momento, el salario mensual de un senador o representante en Colombia era de $51,6 millones. Esta cifra se desglosa en tres componentes principales: una asignación básica de aproximadamente $12 millones, gastos de representación que superan los $22 millones y una prima especial de servicios cercana a $16,9 millones. Este último componente había sido motivo de controversia, ya que representaba una parte significativa de los ingresos de los legisladores, colocándolos entre los funcionarios mejor remunerados.

Sin embargo, a partir de este año, la situación salarial de los nuevos congresistas sufrirá un cambio significativo. Mediante el Decreto 0030 de 2026, el Gobierno nacional ha decidido eliminar la prima especial de servicios para todos los legisladores que inicien su mandato a partir del 20 de julio de 2026. Con esta medida, la remuneración bruta mensual de los senadores y representantes se reducirá a aproximadamente $34,7 millones, lo que significa una disminución de $16,9 millones en sus ingresos mensuales. Esta modificación impactará notablemente en el presupuesto del Legislativo, que cuenta con 108 senadores y 187 representantes a la Cámara.