El 7 de marzo de 2026, la región de Cajamarca, en el norte de Perú, vivió una jornada sísmica marcada por dos temblores significativos. El primero, de magnitud 4.8, se registró a las 11:36, a 22 kilómetros al noroeste de Jaén, a una profundidad de 29 kilómetros. Solo dos horas después, un segundo sismo, de magnitud 4.9, volvió a sacudir la misma área, intensificando las preocupaciones sobre la actividad sísmica en la región.

Ambos sismos fueron confirmados por el Instituto Geofísico del Perú (IGP), que destacó la coincidencia en el epicentro y la profundidad de los eventos, lo que ha llevado a los especialistas a estar en alerta. A pesar de que no se reportaron daños materiales graves ni víctimas, las autoridades subrayan la importancia de contar con protocolos de prevención y preparación ante la recurrente amenaza de nuevos movimientos telúricos.

A las 15:31, se registró un tercer temblor de magnitud 4.1 en la misma zona, lo que consolidó una secuencia sísmica inusual en un corto periodo de tiempo. Este último evento, a 20 kilómetros al noroeste de Jaén y a una profundidad de 15 kilómetros, mantuvo en alerta a los habitantes y a las autoridades, quienes han intensificado el monitoreo y las recomendaciones de seguridad ante la posibilidad de réplicas.