Un buque de carga ruso que transportaba gas natural licuado se hundió en el mar Mediterráneo, en la zona que se encuentra entre Libia y Malta. Este incidente, ocurrido el martes por la noche, fue atribuido por Moscú a una supuesta operación llevada a cabo por Ucrania.

La autoridad libia encargada de los puertos y el transporte marítimo informó que el Arctic Metagaz se hundió tras experimentar “explosiones repentinas” de origen aún no determinado. Según los reportes, el buque emitió una señal de socorro poco antes de ser consumido por un incendio devastador que llevó a su completo naufragio.

Desde Rusia, el Ministerio de Transportes no tardó en señalar a Ucrania como responsable del ataque, afirmando que el buque fue impactado por drones navales lanzados desde las costas libias. El ministerio aseguró que los 30 miembros de la tripulación fueron rescatados sin sufrir daños. Este suceso se produce en un contexto de creciente tensión militar en la región, lo que complica las posibilidades de negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania, previstas para llevarse a cabo en Abu Dabi, cuya viabilidad se ve afectada por la escalada de conflictos en torno a Irán.