La disminución en la recaudación fiscal genera preocupación tanto en el ámbito financiero como en las provincias y en el equipo económico del Gobierno. En este contexto, el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, considera que mantener la estabilidad de las cuentas públicas es fundamental para evitar una posible crisis, especialmente ante el conflicto en Irán.
Este año, el Gobierno tiene el compromiso de presentar una reforma tributaria ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), que busca eliminar impuestos distorsivos, como Ingresos Brutos, y simplificar el sistema impositivo. Sin embargo, el panorama actual no es el más propicio para iniciar este debate, dado que la baja en la recaudación representa una debilidad significativa en el programa fiscal.
Un informe del diputado Guillermo Michel, de Unión por la Patria, revela que en los dos primeros meses de 2026, la recaudación fiscal fue de $34,56 billones, de los cuales solo el 32% se destinó a las provincias. Esto resultó en una pérdida de $964.619 millones en coparticipación, siendo Buenos Aires la más afectada con $204.499 millones menos. Además, se estima que la caída en la recaudación podría dificultar los acuerdos con los gobernadores sobre la eliminación del Ingresos Brutos, un impuesto considerado altamente distorsivo. Ante esta situación, algunos expertos sugieren que el incremento en las exportaciones de petróleo y gas podría equilibrar las pérdidas fiscales, aunque los derechos de exportación no se distribuyen entre las provincias, lo que podría provocar nuevas demandas por parte de los gobernadores para compartir otros tributos.



