Las bolsas de Europa continuaron su tendencia a la baja este viernes, registrando su segunda semana de pérdidas consecutivas. Este descenso se produce en medio del agravamiento del conflicto en Oriente Medio y el resurgimiento de preocupaciones sobre la inflación. El índice STOXX 600, que abarca a las principales bolsas del continente, cayó un 0,5 %, con todos los índices regionales presentando números rojos y descensos semanales moderados. Los sectores industrial y minero fueron los más afectados, con caídas del 1,8 % y 3,3 %, influenciados por la baja en los precios de metales como la plata, el cobre y el oro.

Entre las compañías con mayor impacto negativo se encuentran Siemens Energy, que vio un desplome del 5,7 %, y Rolls-Royce, que cedió un 5,3 %. En contraste, el sector energético tuvo un desempeño positivo, registrando un aumento cercano al 5 %. Este comportamiento del mercado coincide con la escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya lleva casi dos semanas. El presidente Donald Trump advirtió que se llevarían a cabo ataques significativos contra Irán en la próxima semana, lo que ha llevado a los inversores a anticipar un conflicto prolongado y a ajustar sus proyecciones sobre las tasas de interés.

El precio del petróleo experimentó un aumento del 1 %, impulsado por el cierre del estrecho de Ormuz, con el barril de Brent alcanzando aproximadamente 102 dólares. Mientras tanto, el FTSE 100 de Londres retrocedió un 0,43 %, cerrando la semana en 10.261,15 puntos, afectado por el aumento del crudo y el estancamiento del PIB británico en enero. En Milán, el FTSE MIB cayó un 0,31 % hasta los 44.316,92 puntos, a pesar del buen rendimiento de las empresas energéticas italianas, mientras que sectores como el automotriz y el de moda de lujo sufrieron pérdidas significativas.