Bolivia ha decidido reiniciar la erradicación de cultivos de hoja de coca, luego de casi un año de inactividad en este proceso. La reanudación de estas acciones fue anunciada durante una ceremonia en Chimoré, un área central del país, donde la erradicación había sido interrumpida debido a conflictos internos en el gobierno anterior liderado por Luis Arce.

El principal objetivo del gobierno de Rodrigo Paz es controlar la expansión de los cultivos de coca y restablecer la institucionalidad del estado. Esta decisión se produce en medio de presiones internacionales y tras un periodo de tensiones políticas que habían detenido las operaciones desde 2025, cuando las disputas entre Arce y Evo Morales paralizaron los esfuerzos de erradicación.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) ha reportado un aumento del 10% en la superficie cultivada de coca en 2025, alcanzando potencialmente las 40.000 hectáreas, lo que supera el límite legal de 22.000 hectáreas establecido por la legislación de 2017. Durante la ceremonia, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, subrayó la importancia de recuperar la institucionalidad y el respeto a la ley, así como la disposición del gobierno para dialogar con los productores, buscando un consenso que evite la expansión del narcotráfico.