En numerosas cocinas, la práctica de espolvorear sal sobre la tabla de picar ha cobrado relevancia como una recomendación para optimizar la higiene y extender la durabilidad de este utensilio. Esta técnica, que resulta sencilla y accesible, no solo ayuda a eliminar restos de alimentos, sino que también disminuye la proliferación de microorganismos, según especialistas en el tema.

La sal actúa como un abrasivo natural. Al esparcirla sobre la superficie de la tabla, se genera fricción, lo que facilita la eliminación de partículas y residuos que suelen quedar después de cortar carne, frutas o verduras. Además, la sal tiene la capacidad de absorber la humedad, creando un entorno menos propicio para el crecimiento de bacterias y hongos.

Para potenciar el efecto desinfectante, se sugiere combinar la sal con jugo de limón. El ácido cítrico presente en el limón no solo ayuda a neutralizar olores, sino que también combate microorganismos, mientras que la sal refuerza la limpieza física de la tabla. Esta técnica, recomendada por expertos, es efectiva para tablas de madera y puede realizarse una o dos veces por semana, dependiendo de su uso, siendo fundamental para evitar la contaminación cruzada al manipular diferentes alimentos.