Iniciar el día con un vaso de agua se presenta como una práctica sencilla pero efectiva para la prevención y control de la hipertensión arterial, según lo indican recientes investigaciones y especialistas en salud cardiovascular.
Los profesionales del área coinciden en que realizar pequeños cambios en la rutina diaria puede tener un impacto significativo en la salud del corazón y en la disminución de los riesgos asociados a enfermedades crónicas. Durante la mañana, el cuerpo experimenta un aumento natural en la presión arterial, vinculado al ritmo circadiano y a la liberación de hormonas como el cortisol y la adrenalina.
La doctora Michelle Cardel, experta en nutrición, señala que “la presión arterial tiende a elevarse en las primeras horas del día, y nuestras acciones pueden influir en ese incremento”. La Asociación Americana del Corazón (AHA) resalta que una adecuada hidratación es fundamental para mantener la función vascular y prevenir la hipertensión, especialmente en individuos con factores de riesgo, enfatizando la importancia de consumir agua al despertar para estabilizar la presión arterial y promover la salud cardiaca a largo plazo.
Otros factores como el consumo excesivo de café, un desayuno salado, el estrés y la falta de actividad física pueden agravar la presión arterial matutina, lo que convierte a la hidratación en una estrategia preventiva esencial. Investigaciones en México han profundizado en la relación entre la ingesta de agua y el control de la presión arterial, subrayando que una correcta hidratación puede compensar la disminución del volumen sanguíneo que se produce durante la noche, evitando así una sobrecarga en el sistema cardiovascular al despertar.
Por otro lado, un estudio de la Universidad Internacional de Florida advierte sobre la calidad del agua que se consume, señalando que el agua con altos niveles de sodio puede elevar la presión arterial. Por ello, controlar la salinidad del agua, junto a una adecuada hidratación, se considera crucial en la prevención de enfermedades cardiovasculares. En este sentido, se recomienda que las mujeres ingieran al menos 2,7 litros y los hombres 3,7 litros de líquidos al día, incluyendo agua, infusiones, frutas y verduras.



