José María Balcázar, el nuevo presidente interino, inicia su gestión en un contexto político y social altamente complicado. A tan solo dos meses de las Elecciones Generales 2026, su administración no solo debe sortear críticas de diversas fuerzas en el Congreso, sino que también se enfrenta a la urgente necesidad de atender los devastadores efectos de las intensas lluvias que han azotado el norte y sur del país.
Hasta el mediodía del 24 de febrero, se reportaron seis muertes en Arequipa, junto a una gran cantidad de viviendas dañadas y anegadas. En Talara, región de Piura, la situación es igualmente alarmante, con calles inundadas y tramos de la carretera Panamericana Norte afectados por el desbordamiento del agua. Autoridades locales han advertido que, de continuar las lluvias, podrían surgir nuevos daños en la infraestructura y en los servicios básicos.
El 5 de febrero, se declaró el estado de emergencia por un periodo de 60 días en 21 regiones del país debido al alto riesgo de inundaciones y desbordes de ríos. Las regiones afectadas incluyen Amazonas, Arequipa, Lima, entre otras. A medida que se instala el nuevo gabinete, liderado por Hernando de Soto, la ceremonia de juramentación ha sido objeto de modificaciones, pasando de las 11:00 a las 17:00 horas. Mientras tanto, los líderes regionales demandan una respuesta más eficaz del gobierno para mitigar la crisis.
Adicionalmente, Balcázar deberá lidiar con la presión de garantizar unas elecciones limpias y ordenadas, dado el inédito número de 38 candidatos presidenciales. La experiencia de los comicios de 2021, marcada por acusaciones de fraude, intensifica la necesidad de mantener la neutralidad del Ejecutivo y la confianza en las instituciones electorales, ya que cualquier indicio de interferencia podría poner en jaque la legitimidad del proceso electoral.



