El estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto neurálgico para el comercio global de hidrocarburos, generando inquietud por posibles interrupciones en sus rutas. Este pasaje, que conecta Omán e Irán, es crucial para el tránsito de aproximadamente el 20% del petróleo mundial, así como de una cantidad similar de gas natural licuado, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).

La reciente ofensiva militar llevada a cabo por Estados Unidos e Israel sobre Irán ha elevado la tensión en la región, lo que ha tenido un impacto inmediato en los precios internacionales de los combustibles. Este lunes, el barril de crudo Brent, referencia para Europa, alcanzó los 83,81 dólares, lo que representa un aumento del 1,6%. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referente en Estados Unidos, subió un 3,2% y se situó en 77,07 dólares. En el mercado de futuros europeo, el gas natural también mostró un aumento significativo, superando el 5% tras un descenso previo de casi el 10%.

A pesar de la volatilidad que caracteriza a los mercados bursátiles, se anticipan caídas moderadas en Europa, aunque Londres podría tener un desempeño positivo. El índice español Ibex 35, por ejemplo, logró un repunte del 2,49%, alcanzando los 17.487 puntos, lo que sugiere un leve alivio tras las pérdidas acumuladas en días anteriores. La EIA advierte que la falta de rutas alternativas para el transporte de hidrocarburos incrementa la sensibilidad de los precios globales a cualquier incidente en el estrecho de Ormuz, el cual es esencial para la exportación energética de países como Arabia Saudita, Irak e Irán.