Recientemente, se ha observado un incremento en las tarifas del transporte público, una situación que ha sido desencadenada por el agravamiento de la crisis relacionada con el gas natural. El colapso del gasoducto que transporta el gas de Camisea ha llevado al gobierno a implementar racionamientos del gas natural vehicular (GNV), lo que ha generado un aumento en la demanda de gasolina y, como consecuencia, un encarecimiento de este combustible.

Antes de la pandemia de COVID-19, el costo mínimo del pasaje en el transporte público era de S/0,50. Sin embargo, este monto fue reemplazado por la conocida 'luca' de S/1. Actualmente, varias líneas de buses han incrementado este pasaje mínimo, llegando a cobrar hasta S/2 en algunos casos. Reportes recientes indican que las tarifas también han aumentado para rutas más largas, donde antes se pagaba S/3 y ahora el costo puede ascender a S/4.

La razón detrás de este aumento en los precios es la dificultad para acceder a gasolina, debido a la falta de GNV para taxis y autos particulares. Esto ha llevado a un mayor uso de la gasolina, incrementando su demanda y, por ende, su precio en diversas áreas de Lima Metropolitana. Aunque el gobierno ha instado a evitar la especulación de precios, la situación actual ha llevado a muchos transportistas a trasladar el costo adicional a los pasajeros. El futuro inmediato del suministro de combustible sigue siendo incierto, y expertos advierten que la escasez podría extenderse más allá de las fechas previstas de normalización.