El inicio del año 2026 muestra un panorama laboral con indicadores mixtos. A pesar de que la tasa de desempleo se ha reducido al 10,9%, lo que representa una disminución de 0,8 puntos porcentuales en comparación con enero de 2025, surgen interrogantes sobre la calidad y sostenibilidad de los nuevos puestos de trabajo generados.

La disminución del desempleo no se traduce necesariamente en una mejora generalizada, ya que se ha registrado una caída en la tasa de participación laboral. Aproximadamente 410.000 personas han dejado de buscar empleo, lo que indica que parte de la reducción del desempleo se debe a esta inactividad. Aunque el número total de ocupados creció de 22,9 millones a 23,2 millones, el aumento del 1,5% en el empleo es considerablemente inferior al 4% del año anterior, con poco más de 324.000 nuevos puestos de trabajo creados.

Mientras que ciertos sectores, como el comercio y los servicios de comida, han sufrido pérdidas significativas de empleo, otros como la administración pública, la educación y la salud han logrado sumar 172.000 ocupados. Sin embargo, un aspecto preocupante es que el 60% del crecimiento se ha dado en el trabajo por cuenta propia y en pequeños negocios, lo que sugiere un desplazamiento hacia formas de empleo menos estables y menos reguladas. Bruce Mac Master, presidente de la Andi, ha expresado su preocupación por la calidad del empleo generado y ha planteado la necesidad de abordar la informalidad laboral, un tema crítico en el país.