El cierre temporal del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, crucial para el comercio global y por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, ha generado serias interrupciones en los envíos. La situación se agravó tras el anuncio de Mediterranean Shipping Company (MSC) y Maersk, que decidieron suspender todas sus operaciones en la región del Medio Oriente. Este nuevo escenario se origina a raíz del ataque llevado a cabo por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado fin de semana.

La reacción de los mercados fue casi instantánea. El precio del crudo Brent, que es el indicador de referencia en Europa, experimentó un aumento del 8,5%, alcanzando los 79,05 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), su par estadounidense, también subió un 8%, cotizando a 72,38 dólares por barril. Estas alzas se deben principalmente a los temores de que la inestabilidad en el estrecho de Ormuz pueda interrumpir el suministro de petróleo durante un periodo prolongado.

Las Bolsas europeas reflejan la inquietud de los inversores ante la posibilidad de un conflicto extendido en la región. Se anticipan caídas superiores al 1% en la apertura de los mercados, con el índice Dax alemán proyectando un descenso de más del 2%. En medio de este clima de incertidumbre, los activos considerados refugio, como el oro, han visto un repunte de casi el 3%. Además, la suspensión del tráfico marítimo no solo afecta a las empresas de transporte, sino también a las aseguradoras, que han detenido la cobertura de operaciones en la zona, complicando aún más la logística global.