El reciente informe titulado “Aumento de la mortalidad infantil en Argentina”, publicado por la Fundación Soberanía Sanitaria, ha generado un intenso debate sobre la situación de la salud infantil en el país. A pesar de que se ha reportado un incremento en la Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) de 8,0‰ a 8,5‰ entre 2023 y 2024, los datos revelan que el número total de muertes de recién nacidos ha disminuido, pasando de 3.689 a 3.513 en el mismo periodo. Este fenómeno, conocido como “efecto denominador”, se produce cuando la reducción en el número de nacimientos es más significativa que la disminución de muertes, lo que puede dar lugar a interpretaciones erróneas sobre la realidad del sistema de salud.
A nivel global, este fenómeno ha sido observado en diversas ocasiones y regiones, como en Inglaterra y Canadá, donde una baja en la tasa de natalidad y una mejora en las condiciones de salud también llevaron a situaciones similares. El informe destaca que el aumento de la TMI en Argentina se debe principalmente a un incremento en la mortalidad neonatal, que pasó de 5,5‰ a 6,0‰, mientras que la mortalidad postneonatal se mantuvo estable en 2,5‰. Las muertes neonatales suelen estar más relacionadas con deficiencias en el sistema de salud, mientras que las postneonatales responden a factores sociales como la pobreza.
Es crucial que las provincias argentinas aborden estas problemáticas con seriedad, fortaleciendo sus sistemas de salud y garantizando un acceso equitativo a los servicios. La interpretación de los datos sobre la TMI debe hacerse con cautela, evitando caer en alarmismos que no reflejan la complejidad de la situación. A la luz de estos hallazgos, se hace evidente la necesidad de un análisis más profundo y un seguimiento continuo para entender las verdaderas dinámicas que afectan la salud infantil en el país.



