En Perú, la demanda de asesoría para la optimización de patrimonios ha crecido un 40%, impulsada por la inestabilidad política y la volatilidad global. Este cambio de tendencia ha dado lugar a un nuevo perfil de inversionista que prioriza la protección y diversificación de su capital, en lugar de enfocarse únicamente en maximizar rendimientos.

Según un análisis de Finniu, en febrero de 2026 se observa una transformación significativa en la gestión patrimonial. El ahorrista tradicional está siendo reemplazado por un "inversionista digital consciente", que busca construir carteras más resistentes a la inflación y a los vaivenes de los mercados internacionales. La disciplina financiera se ha convertido en un pilar esencial para alcanzar la tranquilidad mental de este grupo.

Diego Mallqui, director ejecutivo de la fintech Finniu, menciona que los ejecutivos peruanos ya no se limitan a buscar ganancias inmediatas, sino que se concentran en estrategias integrales de blindaje patrimonial. En este contexto, la inflación actual, que se sitúa en un 2,45%, refuerza la urgencia de conservar el valor real de sus activos. Además, los activos alternativos, como el factoring, han ganado relevancia al ofrecer rendimientos con menor riesgo asociado al mercado.