Audrey Pascual, la joven esquiadora de 21 años originaria de Madrid, ha hecho historia al convertirse en campeona paralímpica. En esta edición de los Juegos Paralímpicos de Invierno, ha logrado un impresionante desempeño al obtener dos medallas en tan solo unos días. Su camino comenzó con una medalla de plata en la prueba inaugural de Descenso, seguida de un oro en la modalidad de Supergigante, donde su actuación brillante dejó una huella imborrable en el evento.
La dedicación y el esfuerzo de Pascual son evidentes, y su logro tiene un significado emocional especial, ya que lo dedica a su abuelo, quien desde su infancia la alentaba a ser la “number one”. En sus palabras, recordó con cariño el apoyo incondicional que recibió de su familia y de sus patrocinadores, quienes se han convertido en una parte fundamental de su vida. Tras recibir el oro, Pascual expresó su gratitud, afirmando que su abuelo la estaría observando con orgullo desde el cielo.
El oro en Supergigante fue el resultado de una carrera excepcional, con un tiempo de 1:17.82. A pesar de la presión, su principal competidora, la alemana Anna-Lena Forster, no pudo completar la prueba, lo que permitió a Pascual consolidar su posición como una de las favoritas en el torneo. La historia de Audrey es un testimonio de superación; nació con agenesia bilateral, lo que limitó el desarrollo de sus tibias, pero gracias a su determinación y al apoyo de la Fundación También, ha logrado convertirse en una destacada figura del esquí adaptado, acumulando reconocimientos desde su debut en competencias internacionales en 2019.



