La esquiadora española Audrey Pascual hizo historia al conquistar la medalla de oro en la prueba de supergigante en los Juegos Paralímpicos de Milán Cortina. En medio de una emotiva celebración, recordó a su abuelo, quien la solía llamar "number one", un título que finalmente puede lucir con orgullo tras su destacada actuación.

A sus 21 años, Pascual no solo se subió al podio para recibir su segunda medalla en estos Juegos, sino que lo hizo con una actuación extraordinaria. Con un tiempo de 1:17.82, se destacó en la competición frente a rivales de gran calibre, incluyendo a la japonesa Momoka Muraoka, quien se llevó la plata, y a la china Sitong Liu, que obtuvo el bronce. La esquiadora, que nació sin tibias debido a una agenesia bilateral, demostró su talento y determinación en la pista, logrando una carrera sin errores que dejó a sus competidoras en la difícil tarea de superar su tiempo.

El camino hacia el oro no fue fácil, especialmente con la presión de ser una de las primeras en salir. Pascual, quien se mostró sorprendida por su propia tranquilidad durante la competencia, expresó su alegría al ver que una de sus principales rivales, la alemana Anna-Lena Forster, fue descalificada. Rodeada por el apoyo incondicional de su familia y amigos, que viajaron desde España para animarla, Audrey culminó su carrera con una profunda gratitud hacia su equipo y su psicóloga, resaltando la importancia de disfrutar cada momento en la pista. Su victoria se suma al legado de otros grandes esquiadores españoles en los Juegos de invierno.