El cementerio musulmán de Sidi Embarek, en Ceuta, conserva siglos de historia y alberga también las tumbas de víctimas de la crisis migratoria registrada este verano frente a las costas de la ciudad. Muchas de esas personas aún no fueron identificadas. Los reyes lo visitarán el martes y el miércoles próximos para rendir homenaje a quienes perdieron la vida durante una de las emergencias migratorias más graves de la historia reciente de España.

Ubicado en el barrio de Los Rosales, Sidi Embarek es el único cementerio musulmán de Ceuta y está considerado el más antiguo de España. El lugar tiene una superficie superior a los 90.000 metros cuadrados y existen huellas históricas de su presencia desde el siglo XVIII. Allí, los entierros se realizan de acuerdo con el rito musulmán: los cuerpos son cubiertos con sudarios y depositados directamente en contacto con la tierra.

Junto a las tumbas se encuentra un morabito que conserva los restos del santón Sidi Muhammad Al Mubarek, fallecido en el siglo XV. La tradición local le atribuye distintos milagros póstumos. La emergencia migratoria también aceleró las obras de ampliación del cementerio, que ya habían sido planificadas antes del verano.

Said Mohamed, encargado del camposanto desde hace 26 años, señaló que en condiciones habituales se realizan entre 15 y 20 entierros por mes. Durante los seis días más intensos de la crisis, esa cifra se multiplicó: en ese período fueron sepultadas 90 personas.