Osman Javier Escobar Morales, conocido entre sus colegas y vecinos como “Chino”, ejercía como conductor en la ruta interurbana que conecta Puerto Cortés con San Pedro Sula, una de las más transitadas del norte de Honduras. La Policía Nacional informó que el asesinato ocurrió cuando individuos armados irrumpieron en su vivienda y lo atacaron mientras descansaba. Testigos en el lugar indicaron que el crimen se consumó frente a los miembros de su familia, quienes presenciaron cómo los agresores le dispararon en múltiples ocasiones.

El cuerpo de Escobar Morales fue encontrado sobre la cama, y las autoridades policiales acordonaron la zona para llevar a cabo la recolección de evidencias, incluyendo casquillos de balas. Posteriormente, el cadáver fue trasladado a la morgue de San Pedro Sula, donde se le realizaría la autopsia antes de ser entregado a sus seres queridos.

Este crimen ha generado inquietud tanto entre los trabajadores del transporte como entre los habitantes del barrio Guayabal, donde tuvo lugar el hecho. Compañeros de trabajo de Escobar lo describieron como un hombre comprometido y dedicado a su familia, y aunque aún no se ha precisado si el homicidio está vinculado a su labor, resaltaron que la violencia contra los conductores es un problema que persiste. Los vecinos, por su parte, expresaron su temor ante la creciente inseguridad, destacando que no se sienten a salvo ni en sus propios hogares.