El sector industrial argentino ha experimentado un descenso dramático, posicionándose como el segundo peor del mundo en los últimos dos años, solo detrás de Hungría. Un informe reciente de Audemus, respaldado por datos de las Naciones Unidas, revela que la producción industrial en el país se contrajo un 7,9%. Esta caída ha tenido graves consecuencias, incluyendo el cierre acelerado de empresas y despidos masivos, lo que ha llevado a una crisis que, según la consultora, es de origen interno y no importada.
El impacto social de esta situación ha generado un intenso debate en torno al modelo económico implementado por Javier Milei, con la industria ocupando un lugar central en la discusión. Este sector es responsable del 19% del empleo formal en el país, y mueve alrededor de 2,4 millones de puestos laborales de manera indirecta, además de ofrecer salarios superiores al promedio, según la Unión Industrial Argentina (UIA). Sin embargo, su desempeño en los últimos dos años ha sido preocupante y en clara tendencia a la baja.
El informe de Audemus destaca que entre finales de 2023 y finales de 2025, Argentina ha registrado la segunda mayor contracción en producción industrial a nivel mundial. A nivel global, si bien la producción manufacturera ha crecido, se ha observado un crecimiento desigual con tensiones económicas en varias naciones desarrolladas. En contraste, la crisis industrial argentina se atribuye a factores internos, como un tipo de cambio apreciado que afecta la competitividad y la falta de políticas industriales efectivas. Mientras tanto, países vecinos como Brasil, Chile y Perú han visto un crecimiento en sus sectores industriales, lo que resalta la necesidad de una reflexión sobre las políticas económicas locales.



