La Fuerza Marítima Combinada (CMF), que incluye a 47 naciones, entre ellas Argentina, ha emitido un alerta sobre el riesgo crítico que enfrenta el tráfico mercante en la región. Esta decisión se tomó tras los recientes lanzamientos de misiles iraníes en el Estrecho de Ormuz, lo que llevó al alto mando a restringir la presencia en sus oficinas únicamente a personal esencial.

Con base en Bahréin, la CMF, dirigida por la marina de Estados Unidos, se ha establecido como un bloque naval multinacional cuyo objetivo principal es combatir actividades ilícitas en alta mar y garantizar la seguridad en un área que abarca aproximadamente 3,2 millones de millas cuadradas de aguas internacionales. Este esfuerzo es crucial para asegurar el libre flujo del comercio en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, que conecta el Lejano Oriente con Europa y las Américas.

El Estrecho de Ormuz, un paso internacional bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, es vital para el tráfico energético global y se encuentra en una zona de tensiones geopolíticas. A pesar de que Irán firmó la convención, no la ratificó, lo que complica aún más la situación. La posibilidad de que Irán cierre este estrecho resulta compleja, ya que requeriría un despliegue militar significativo, limitando su capacidad operativa en otros frentes.