El arancini, un bocado crujiente por fuera y cremoso por dentro, es una especialidad de la cocina siciliana que no deja a nadie indiferente. Esta variante italiana de las croquetas está elaborada a base de arroz y un sabroso guiso de carne, convirtiéndose en un plato ideal para disfrutar en casa.

Originarias de Sicilia, estas croquetas se han popularizado en las calles de la ciudad de Mesina. Aunque su historia se remonta a la época de la dominación árabe entre los siglos IX y XI, hoy en día son un clásico del street food italiano. Generalmente, se sirven como aperitivo o entrante, en lo que los italianos llaman antipasti, permitiendo que todos compartan este delicioso manjar.

Los arancini son versátiles y presentan diversas variantes de formas, rellenos y salsas, dependiendo de la región. Sin embargo, los ingredientes fundamentales son el arroz cocido y la carne picada, junto con una salsa de tomate, zanahoria, apio, cebolla y queso. La preparación consiste en moldear el arroz alrededor del relleno, empanarlo y freírlo hasta que adquiera un color dorado y crujiente, logrando su característica textura y sabor.

Con esta receta, se pueden obtener entre 8 y 10 arancini medianos, ideales para compartir entre 4 y 5 personas. Se recomienda conservar los arancini fritos en la heladera por hasta 2 días en un recipiente hermético y se pueden recalentar en el horno o en una airfryer para recuperar su crocancia. También es posible congelarlos antes de freírlos y cocinarlos directamente desde el congelador.