El 25 de febrero, Lima se preparó para una velada inolvidable en el Estadio Nacional, donde miles de fanáticos se congregaron para disfrutar del concierto de Alejandro Sanz, parte de su gira mundial "¿Y ahora qué?". Desde temprano, la expectativa era palpable, con grupos de amigos y familias que se acomodaban en sus asientos, repasando las letras de sus canciones y aguardando con ansias el inicio del espectáculo.

A las 9:00 p.m. comenzó una noche marcada por la emoción y el romanticismo. Con un público entregado, Sanz abrió el concierto con "Desde cuándo", provocando una ovación que resonó en todo el recinto. La atmósfera se tornó mágica cuando la banda, acompañada de la talentosa percusionista peruana Gisella Giurfa, hizo vibrar el estadio, convirtiendo el evento en una experiencia única de conexión entre el artista y sus seguidores.

Uno de los momentos más emotivos de la noche ocurrió cuando Sanz, en un gesto de cercanía hacia el público, ondeó una bandera peruana que le fue entregada desde las primeras filas. La ovación fue ensordecedora y quedó grabada en la memoria de todos los presentes. Con una mezcla de nostalgia y energía, el repertorio incluyó clásicos como "Mi soledad y yo" y "El vino de tu boca", logrando que cada asistente viviera su propia emoción en un concierto que fue mucho más que un show: fue una celebración de la música y la cultura compartida.