Las aerolíneas de Asia y la región del Pacífico están realizando ajustes en sus operaciones debido al conflicto en Oriente Medio y al cierre del espacio aéreo en el Golfo Pérsico. Esta situación, que afecta las rutas habituales de vuelos intercontinentales, ha llevado a las principales compañías a modificar sus itinerarios, disminuir la frecuencia de sus vuelos o incrementar las tarifas de los pasajes.
Los precios de algunos vuelos entre Asia y Europa han aumentado considerablemente, con tarifas que antes oscilaban entre 300 y 600 dólares, ahora superando los 1.000 dólares e incluso alcanzando los 2.000 dólares en rutas populares como Hanói-París, Singapur-Londres y Tokio-Madrid. Este incremento se debe a la congestión en las nuevas rutas comerciales y al impacto en el tráfico de crudo en el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio energético, especialmente para Asia, que es altamente dependiente de las importaciones de esta región.
David Mumford, experto en operaciones aéreas internacionales, destacó que el corredor habitual entre Europa y Asia, que pasaba por Irán, Irak y el Golfo, ya no es viable. Como resultado, las aerolíneas se ven forzadas a desviar sus rutas hacia el norte, utilizando el espacio aéreo de países como Afganistán y el Cáucaso, o hacia el sur, sobre Egipto y Arabia Saudita. Esto no solo implica vuelos más prolongados, sino también un mayor consumo de combustible y una presión adicional sobre las rutas restantes. En este contexto, algunas aerolíneas han flexibilizado sus políticas de modificación y cancelación de vuelos, mientras que otras han rediseñado sus trayectos, utilizando rutas alternativas que evitan las áreas de conflicto.



