Un escándalo sacude la parroquia Nuestra Señora de la Alegría, ubicada en el distrito de San Borja, Lima, donde al menos tres personas han denunciado al sacerdote diocesano Marco Antonio Agüero Vidal por abuso sexual. Las acusaciones, que han tomado fuerza en los últimos días, se han formalizado a través de un acta policial que recoge los testimonios de las víctimas.

Una de las madres de las denunciantes relató en una emisora local que los presuntos abusos habrían ocurrido durante el sacramento de la confesión. Además, la investigación ya estaba en marcha desde principios de año, tras recibirse denuncias anónimas que motivaron al Arzobispado de Lima a iniciar acciones. Sin embargo, fue recién esta semana, tras una protesta de feligreses en la parroquia, que se materializaron las acciones policiales y el sacerdote fue llevado a comisaría.

Agüero Vidal, quien sostiene su inocencia, fue notificado de su suspensión temporal en sus funciones eclesiásticas, aunque se presentó a oficiar misa tras ser liberado. Las autoridades eclesiásticas están considerando su suspensión preventiva hasta que concluyan tanto las investigaciones policiales como el proceso canónico correspondiente, que se realiza de manera independiente por parte de la Iglesia. En el contexto de este caso, el Arzobispado de Lima ha reactivado su Comisión de Escucha, creada para abordar denuncias de abuso y violencia en el ámbito religioso, buscando así brindar apoyo a las presuntas víctimas y esclarecer la situación.