Santiago Abascal, líder de Vox, ha comenzado una intensa campaña en Castilla y León, inmediatamente después de las elecciones en Aragón del 8 de febrero. Su primera parada fue en Ávila, donde presentó a Carlos Pollán como candidato para presidir la Junta. Desde entonces, Abascal ha estado presente en actos en al menos ocho localidades de la región, mostrando así su apoyo directo a la campaña del partido. Este enfoque busca fortalecer la presencia de Vox ante un electorado que se siente desilusionado con el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

La estrategia de Abascal se inspira en el éxito de las campañas en Extremadura y Aragón, donde su participación activa resultó en un aumento significativo del apoyo electoral. En estos territorios, Vox logró duplicar su representación, consolidando su influencia en la política regional. La agenda de Abascal en Castilla y León incluye visitas a varias ciudades, como Tordesillas y Burgos este viernes, y a Guardo y Arroyo de la Encomienda el sábado. Su participación en Aranda de Duero y Ponferrada está programada para los días siguientes, evidenciando un esfuerzo por conectar con los votantes.

La campaña de Vox transcurre en un contexto de tensiones en las negociaciones con el PP para formar gobiernos de coalición en Extremadura y Aragón, las cuales se encuentran estancadas. En Castilla y León, Vox aspira a mejorar sus resultados de 2022, cuando obtuvo el 17,6% de los votos y 13 escaños en las Cortes autonómicas. La ruptura de la alianza con el PP en 2024, tras desacuerdos sobre la acogida de menores migrantes, ha llevado a Vox a criticar tanto a los partidos tradicionales como al pacto bipartidista vigente. La formación enfatiza que la inmigración irregular intensifica la inseguridad y sobrecarga los servicios públicos de la comunidad, reforzando así su mensaje ante una ciudadanía preocupada por estos temas.