Timothée Chalamet se destaca en su interpretación de un ambicioso jugador de tenis de mesa en la película "Marty Supremo", y se perfila como un fuerte candidato para recibir su tercera nominación al Oscar en las próximas semanas. Sin embargo, lograr llevarse el premio a casa no será sencillo, ya que se enfrenta a un patrón histórico que ha dejado a los actores jóvenes fuera del reconocimiento máximo de la Academia.
A lo largo de casi un siglo, los votantes de los Oscar han mostrado una tendencia a premiar a actores más experimentados, dejando a los jóvenes talentos en la sombra. A sus 30 años, Chalamet podría convertirse en el segundo ganador más joven de la categoría de mejor actor, solo detrás de Adrien Brody, quien obtuvo el galardón a los 29 años por "El pianista". La pregunta que todos se hacen es: ¿podrá Chalamet romper esta tradición o se convertirá en otra víctima de la maldición de los Oscar, similar a lo que le ocurrió a Leonardo DiCaprio durante años?
Aunque las actrices jóvenes suelen recibir un trato más favorable por parte de los votantes, la situación para los hombres es distinta. En la última década, solo dos actores menores de 30 años han recibido nominaciones a mejor actor, en contraste con las siete mujeres en la misma categoría. Esta dinámica, en la que los votantes más veteranos muestran preferencia por la experiencia, podría estar limitando las oportunidades para talentos emergentes como Chalamet. La historia de DiCaprio ilustra esta resistencia, ya que tuvo que esperar hasta los 40 años para ser reconocido por su trabajo. La gran interrogante es si Chalamet logrará superar estos obstáculos y dejar su huella en la historia del cine.



