En una reciente entrevista durante el Cosquín Rock Montevideo, Sofía Gala compartió un capítulo revelador de su adolescencia, iluminando la compleja relación que mantiene con su madre, la icónica Moria Casán. Este relato no solo agrega nuevas capas a la ya rica narrativa de su vínculo, sino que también invita a reflexionar sobre las dinámicas familiares que se despliegan bajo el ojo público. A través de sus palabras, Sofía desentrañó un episodio de su juventud marcado por la tensión, el drama y un giro inesperado que sigue resonando en su vida.

La narración de Sofía inicia en su hogar de Parque Leloir, un barrio caracterizado por sus calles de tierra y un ambiente que, a simple vista, podría parecer tranquilo. Sin embargo, la vida con una figura tan prominente y controvertida como Moria no fue fácil para ella. "Me escapaba mucho de casa", confesó, recordando un momento de fuerte conflicto en el que las diferencias entre madre e hija alcanzaron un punto crítico. La actriz rememoró un episodio específico donde, a la tierna edad de doce o trece años, se vio inmersa en una discusión acalorada con su madre, lo que la llevó a abandonar el hogar.

El relato avanza hacia una tarde que, en un principio, parecía ser como cualquier otra, pero que rápidamente se tornó caótica. Sofía recuerda cómo, tras haber salido de su casa, fue interceptada por la empleada de su madre, quien la alertó sobre un desmayo de Moria. Este momento desencadenó en Sofía una reacción visceral, ya que corrió de regreso a su hogar, gritando el nombre de su madre con desesperación. "La encontré tirada, desmayada", compartió, describiendo la confusión y el miedo que la envolvieron en ese instante.

A partir de ese momento, Sofía se vio impulsada a actuar, guiada por un instinto primario. "Yo soy muy del cachetazo. Cualquier cosa la resuelvo a los cachetazos", afirmó, revelando su enfoque directo y a menudo impulsivo ante situaciones de crisis. Sin embargo, su intento por reanimar a Moria no resultó como esperaba. En lugar de recibir la ayuda que deseaba ofrecer, el desenlace fue irónico: el médico que llegó a la escena terminó medicando a Sofía debido a un ataque de nervios, mientras que Moria se recuperaba con rapidez.

Este episodio, que podría parecer un simple malentendido, pone de manifiesto la complejidad de la relación entre ambas. Sofía Gala ha hablado en múltiples ocasiones sobre la dificultad de crecer bajo la sombra de una madre tan influyente y polémica, pero pocas veces ha abordado estos momentos con tanto detalle. Su relato revela no solo el peso que lleva, sino también el impacto emocional que ha tenido esta dinámica en su vida.

La historia no termina con el desmayo, ya que semanas después, Sofía conversó con su madre sobre lo sucedido. La revelación de que Moria había simulado el desmayo como una forma de manipulación emocional sorprendió a Sofía. "Jugando con mi psiquis desde que era chica. Lograba que vuelva", comentó, reflejando la complejidad psicológica que ha caracterizado su crianza. Esta confesión sugiere que el vínculo entre madre e hija ha estado marcado por estrategias casi teatrales, donde el drama y la atención se convierten en elementos centrales.

La relación entre Sofía Gala y Moria Casán ha sido objeto de interés público durante años, y este nuevo episodio añade más matices a su historia. Ambas han sabido entrelazar su conexión personal con su trayectoria profesional, convirtiendo sus vivencias en una narrativa que abarca el amor, la confrontación y la búsqueda de identidad. En este sentido, el relato de Sofía no solo es una ventana a su pasado, sino también una reflexión sobre las dinámicas familiares que se desarrollan en el marco del espectáculo, donde las líneas entre lo real y lo representado a menudo se difuminan.