El regreso de Miranda Priestly, el icónico personaje de Meryl Streep, ha generado gran expectativa en torno a la secuela de "El diablo viste a la moda 2". Durante la gira promocional de esta nueva entrega, la actriz reflexionó sobre el desafío que representa retomar un rol que la catapultó a la fama hace dos décadas. En una conversación con una reconocida revista estadounidense, Streep compartió su curiosidad sobre si, tras tantos años, aún le queda algo de la "maldad" que caracterizaba a su personaje. Este regreso no solo es un viaje nostálgico, sino también una oportunidad para explorar cómo Miranda se adapta a los cambios en la industria de la moda y en su propia vida.
En esta secuela, Miranda Priestly se enfrenta a realidades distintas, como el envejecimiento y la transformación del mundo de la moda, que ha visto un notable declive en la prensa impresa. La actriz destacó que volver a encarnar a Miranda no solo implicó retos físicos, como soportar largas jornadas con tacones, sino también emocionales, al reencontrarse con un personaje que siempre ha sido exigente en un entorno profesional en constante evolución. La esencia de Miranda parece intacta, pero su entorno ha cambiado drásticamente, llevándola a adaptarse a nuevas dinámicas laborales que obligan incluso a colgar su propio abrigo en la oficina.
Streep analizó el motivo por el cual su personaje sigue cautivando al público. Según ella, hay algo fascinante en ver a alguien que demanda mucho de los demás, aunque no se siente superior a ellos. Miranda, en su esencia, quiere que la gente se esfuerce y realice su trabajo correctamente, lo que le otorga un atractivo especial. Con cierto humor, la actriz mencionó que su personaje es capaz de expresar lo que muchos piensan en silencio, aunque subrayó que no busca hacer comparaciones directas con figuras políticas actuales. Esta capacidad de Miranda para hablar sin filtros sigue resonando en la actualidad, lo que contribuye a su perdurable popularidad.
La complejidad del personaje también se encuentra en su frialdad y falta de delicadeza. Streep confesó que, si bien su juicio crítico puede ser complicado de manejar, también resulta técnicamente fácil de interpretar. Con el paso del tiempo, la actriz siente que la sinceridad de Miranda ha evolucionado, volviéndose más dura y menos preocupada por las consecuencias de sus palabras. Este matiz añade una capa de profundidad al personaje, convirtiéndolo en un reflejo de la creciente franqueza en la sociedad actual.
Otra voz relevante en esta secuela es Anne Hathaway, quien retoma su papel como Andy Sachs. Durante el rodaje en Milán, Hathaway compartió una anécdota donde le hizo un cumplido a Streep, resaltando su belleza en una escena específica, lo que subraya el impacto que el personaje de Miranda tiene incluso fuera de la pantalla. La presencia de Miranda sigue dejando huella en quienes la rodean, lo que demuestra que su influencia trasciende más allá de su rol en la industria de la moda.
La llegada de una nueva generación de asistentes en Runway también marca un cambio significativo. El personaje de Simone Ashley, Amari, representa esta nueva ola y su confianza permite un enfoque crítico hacia figuras de autoridad como Miranda. A diferencia de las asistentes anteriores, Amari no teme cuestionar o corregir a Miranda, lo que refleja una evolución generacional dentro del entorno laboral de la revista. Esta dinámica resalta el cambio en la cultura laboral y la forma en que las nuevas generaciones abordan la autoridad y el trabajo en equipo.
Finalmente, la guionista Aline Brosh McKenna reveló que, aunque al principio no pensaban en una secuela, los cambios drásticos en la industria de la moda y la evolución de los personajes los llevaron a desarrollar una nueva historia. El cierre de redacciones y la reestructuración del sector impulsaron tanto a Miranda Priestly como a Andy Sachs a reconsiderar el valor de sus decisiones después de 20 años. Andy, en esta nueva entrega, no solo busca un trabajo, sino que también busca un lugar desde el cual pueda influir y tomar decisiones significativas en su vida profesional.


