La anticipación por el estreno de ‘Backrooms: Sin Salida’ se intensifica a medida que se acerca la fecha de lanzamiento en Latinoamérica, programada para el 28 de mayo. Esta película, dirigida por Kane Parsons, busca llevar a la pantalla grande un fenómeno que ha capturado la imaginación de millones: los “espacios liminales”. Este concepto, que ha evolucionado en las plataformas digitales a través de imágenes, relatos y videos compartidos por usuarios, se convierte en el telón de fondo de una narrativa que explora el horror y la desconexión en entornos aparentemente vacíos.
La obra de Parsons se inspira en la rica tradición del horror digital, donde los Backrooms representan más que un simple escenario. En una reciente conversación con medios especializados, el director destacó la importancia del videojuego Portal, creado por Valve, como una de las principales influencias en la construcción visual y narrativa de su película. Este juego, que desafía a los jugadores a resolver acertijos en un laberinto de salas interconectadas, proporciona un marco de referencia crucial para entender la atmósfera de tensión y aislamiento que caracteriza a ‘Backrooms: Sin Salida’.
Durante la entrevista, Parsons explicó cómo el diseño de espacios cerrados y laberínticos en Portal influenció su representación de ambientes en la película. Según el director, la experiencia de navegar por estos entornos vacíos y repetitivos en el videojuego fue fundamental para captar la esencia de la incertidumbre y la angustia que se asocia con el concepto de los Backrooms. La capacidad de este videojuego para evocar una sensación de desasosiego y desconexión se traduce en la estética y narrativa de la película, que busca sumergir al espectador en un viaje inquietante.
El fenómeno de los Backrooms se remonta a una publicación en línea que mostraba una imagen de oficinas desiertas, iluminadas por fluorescentes, que generó curiosidad y temor. Desde ese momento, la comunidad digital comenzó a expandir la idea, creando relatos y representaciones diversas que han dado lugar a un fenómeno colectivo de horror. Esta evolución ha permitido que los Backrooms se conviertan en un concepto dinámico, con narrativas que incluyen descripciones de niveles infinitos y entidades inquietantes, todo ello construido de manera colaborativa por usuarios de internet.
Parsons enfatiza que, al abordar este fenómeno, no hay una única versión oficial de los Backrooms. En sus propias palabras, “la mía es solo una historia de ‘Backrooms’, ciertamente no la oficial. No hay una oficial”. Esta afirmación subraya la naturaleza colaborativa del fenómeno, donde cada contribución de los usuarios en la red ha enriquecido el universo de los Backrooms, manteniéndolo en constante evolución y expansión.
El director también comparte que su interés por este inquietante universo comenzó con la realización de cortometrajes en YouTube, donde presentó su visión a través de una estética minimalista que refuerza la sensación de aislamiento. Estas producciones lograron captar la atención de un público ansioso por explorar el horror en formatos alternativos. A medida que la película se adentra en su fase de promoción, el interés por ver cómo Parsons traduce esta experiencia digital al cine sigue creciendo, prometiendo una experiencia única que mezcla lo familiar con lo aterrador.
Con la inminente llegada de ‘Backrooms: Sin Salida’, los fanáticos del horror y la cultura digital están a la expectativa de una propuesta que no solo busca asustar, sino también explorar las profundidades de la desconexión humana en un mundo donde los espacios se convierten en laberintos de incertidumbre. La película se presenta como un testimonio de cómo el horror digital puede ser trasladado a otros medios, ofreciendo una mirada fresca y aterradora sobre lo que significa perderse en lo desconocido.



