A los 86 años, el destacado actor británico Ian McKellen ha compartido sus pensamientos sobre su legado y su relación con las nuevas generaciones en una reciente entrevista para el podcast Attitude. En una reveladora conversación, McKellen expresó su anhelo por no haber tenido hijos biológicos, reflexionando sobre cómo el amor y el apoyo han sido esenciales en su vida. “¿Ojalá hubiera tenido hijos? Bueno, la verdad es que sí”, confesó el famoso intérprete, conocido mundialmente por su inolvidable papel como Gandalf en la saga de El Señor de los Anillos.
A pesar de no haber formado una familia tradicional, McKellen enfatiza que ha creado lazos cercanos con muchos jóvenes, colegas y amigos a lo largo de su vida. Para él, el amor incondicional y el sentido de pertenencia no dependen únicamente de los vínculos biológicos. Este concepto de familia elegida ha sido fundamental para el actor, quien considera que sus conexiones más profundas son su mayor legado. “Tengo personas jóvenes a mi alrededor, a quienes puedo aconsejar, acompañar y querer”, añadió, subrayando la importancia de las relaciones afectivas que ha cultivado.
Durante la conversación, McKellen también reflexionó sobre el impacto que su personaje de Gandalf ha tenido en la vida de los niños. El actor compartió con entusiasmo cómo, al caminar por la calle, muchos pequeños se acercan a él, maravillados al haber conocido a Gandalf. Esta experiencia ha sido una de las grandes satisfacciones de su carrera, mostrando cómo su trabajo ha trascendido generaciones y ha dejado una huella significativa en la cultura popular.
En el contexto de su activismo, McKellen fue consultado sobre su papel en la comunidad LGBTQ+, al que respondió con humildad y sinceridad. Afirmó: “Estuve presente, fui parte de ello. Pero no fui una figura decisiva en cambiar el mundo; eso lo consiguió la revuelta de Stonewall”, refiriéndose a los eventos de 1969 que marcaron un hito en la lucha por los derechos LGBTQ+. Sin embargo, McKellen subrayó que aún hay mucho por hacer en términos de derechos, señalando que en varios países las leyes discriminatorias siguen vigentes.
El actor expresó su orgullo por haber sido testigo de los avances hacia una sociedad más inclusiva. “Fue maravilloso ser parte de ese cambio, verlo ocurrir y disfrutar de que realmente conseguimos que este mundo fuera un lugar mejor, al menos en esta parte del planeta”, comentó. Su visión optimista refleja su compromiso con la lucha por la igualdad y la justicia social.
La vida de McKellen está rodeada de un círculo cercano compuesto mayoritariamente por personas más jóvenes. Este entorno ha enriquecido tanto su vida personal como su carrera profesional. “Si hiciera una lista de mis amistades, casi todas son más jóvenes que yo y algunas bastante más”, reveló, destacando cómo esta diversidad generacional le ha permitido explorar nuevas perspectivas en la creatividad y en el afecto. Estas conexiones son un testimonio de que el aprendizaje y el crecimiento pueden surgir de cualquier relación, sin importar la edad.
El reconocimiento y el cariño que McKellen recibe son un reflejo de su capacidad para conectar con su público y su círculo íntimo, trascendiendo las barreras de la edad y los lazos de sangre. Su legado no se define solo por su trabajo cinematográfico, sino también por las relaciones significativas que ha cultivado a lo largo de su vida, mostrando que el amor y la amistad pueden ser tan valiosos como los lazos familiares tradicionales.



